
Expertos del Centro de Investigación y Desarrollo en Salud (CENSALUD) han puesto bajo la lupa la calidad del agua en la zona oriental de El Salvador, específicamente en comunidades rurales de Morazán y sectores aledaños que impactan la región de San Miguel. El estudio ha revelado un hallazgo alarmante: la presencia de microorganismos con genes resistentes a los antibióticos.
Este proyecto pionero utiliza tecnología de secuenciación de ADN para identificar bacterias y virus que logran evadir los métodos convencionales de purificación. Según el director de CENSALUD, Carlos Buendía Rivas, el consumo de esta agua representa un riesgo crítico para la salud pública, ya que las infecciones resultantes podrían ser inmunes a los tratamientos médicos habituales, complicando la recuperación de pacientes en zonas vulnerables.
La investigación evaluó 85 sistemas de abastecimiento, detectando problemas que van desde la presencia de coliformes fecales hasta la falta de cloración adecuada por barreras culturales o escasez de insumos.
Con el apoyo de la Universidad de El Salvador y organismos internacionales, los especialistas buscan empoderar a las juntas de agua locales en el oriente. La meta final es implementar kits de monitoreo rápido y mejorar la infraestructura hídrica para garantizar que el recurso vital no sea una vía de transmisión de enfermedades incurables.