Irán pone condiciones extremas para hablar con EE. UU.

La cumbre de paz en Pakistán enfrenta un panorama crítico tras las recientes declaraciones de Mohammad Bagher Ghalibaf, presidente del Parlamento iraní. El funcionario exigió dos condiciones innegociables antes de sentarse a la mesa con la delegación estadounidense: el establecimiento de una tregua efectiva en Líbano y el desbloqueo de los activos financieros de Irán.

Estas demandas surgen en un clima de versiones encontradas. Mientras Teherán sostiene que el alto al fuego pactado de dos semanas incluye el frente libanés, Washington e Israel lo desmienten, manteniendo estos últimos su ofensiva contra Hezbolá. La violencia no cesa; ataques recientes en Líbano han dejado cientos de víctimas, incluyendo fuerzas de seguridad locales, lo que ha llevado a Irán a calificar las negociaciones como “suspendidas” de facto.

Por su parte, el vicepresidente estadounidense JD Vance, quien encabeza la comitiva junto a figuras como Jared Kushner, advirtió a Irán que no debe “jugar” con Washington. Aunque Vance expresó disposición para negociar de buena fe, la incertidumbre reina en Islamabad, donde la delegación iraní aún no confirma su asistencia. Con disputas sobre el enriquecimiento de uranio y el control del estrecho de Ormuz, el camino hacia una paz estable parece más frágil que nunca.

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