
Las elecciones parlamentarias celebradas en Israel este 27 de octubre de 2026 concluyeron con una participación histórica del 77.7%, pero dejaron a la Knéset en un estancamiento político. Con cerca del 79% del escrutinio preliminar, ninguno de los bloques dominantes logra asegurar la mayoría de 61 escaños necesaria para formar gobierno.
El Likud, encabezado por Benjamín Netanyahu, se consolida como la fuerza política más votada con 27 escaños. Sin embargo, su coalición de derecha y ultraortodoxos suma entre 54 y 55 escaños, perdiendo la mayoría absoluta. En el bloque opositor, liderado por Gadi Eisenkot con su formación Yashar! (22 escaños), se proyectan cerca de 49 asientos. Por su parte, las fuerzas árabes logran un desempeño destacado al reunir entre 17 y 19 escaños.
El escenario final dependerá del recuento de más de 650,000 “dobles sobres” provenientes de militares, diplomáticos y personal médico, cuyo cómputo se extenderá hasta el viernes. Mientras Netanyahu defendió la fortaleza de su partido y abogó por un ejecutivo de derechas, Eisenkot reclamó un cambio de liderazgo y el bloque progresista llamó a articular una nueva alternativa de gobierno.