La noble obra de amor de Liliam Batarse perdura a través de las Damas Guadalupanas

El legado de solidaridad impulsado por Doña Liliam Hasbún de Batarse se mantiene más vivo que nunca en beneficio de las comunidades más vulnerables. Gracias al esfuerzo incansable y la entrega constante de la Cofradía de Damas Guadalupanas Plancartinas, los diversos programas de apoyo social y espiritual continúan transformando la vida de cientos de personas.

La labor abarca un pilar fundamental de asistencia directa mediante la entrega constante de sillas de ruedas, andaderas y canastas básicas orientadas a mejorar la calidad de vida de los sectores menos favorecidos. Asimismo, la organización fomenta el acompañamiento espiritual al brindar la contribución necesaria para que numerosos niños y niñas puedan recibir el sacramento de la primera comunión.

A esta destacada trayectoria de entrega se suman dos pilares emblemáticos que han generado un impacto imborrable en la sociedad: el funcionamiento del consultorio médico asistencial y el comedor público. Ambas iniciativas garantizan atención en salud y alimentación gratuita a quienes más lo necesitan, consolidando un legado permanente de empatía, fe y servicio comunitario que continúa marcando la diferencia.

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