
El Mundial 2026 está siendo testigo de la implantación de la tecnología Connected Ball dentro del balón oficial Trionda. Este sistema utiliza un sensor de Unidad de Medición Inercial (IMU) de 500 Hz que detecta toques imperceptibles para el ojo humano. Durante el partido de dieciseisavos de final entre Croacia y Portugal, este sensor identificó un leve roce del delantero croata Igor Matanović en el último minuto de juego.
Este chip integrado en el interior del balón registra la aceleración y los movimientos espaciales en tres dimensiones. Cuando se produce cualquier contacto, genera un registro visual similar a un electrocardiograma, denominado “gráfico de latido”, que se envía a la sala de control de video en tiempo real. La información se sincroniza con el rastreo de los jugadores para que el sistema de fuera de juego semiautomático determine la posición exacta.
La precisión milimétrica de la herramienta determinó la eliminación de Croacia al anularse su gol de empate, resultando en una victoria para Portugal (2-1). El árbitro confirmó el fuera de juego tras revisar los datos del monitor del VAR. Esta innovadora tecnología evitó que una decisión crítica quedara sujeta a la interpretación visual humana, demostrando su impacto directo en los resultados del torneo.