Misterios y leyendas envuelven desde antaño, a la Laguna Aramuaca en San Miguel

A solo diez kilómetros de San Miguel, en el kilómetro 150 de la carretera hacia La Unión, se encuentra la Laguna Aramuaca, también conocida popularmente como la Laguna Bruja. Este icónico cuerpo de agua reposa sobre el cráter de un antiguo volcán y mantiene una conexión directa con el activo Chaparrastique. Su estructura en forma de embudo le da una profundidad insondable y alimenta la creencia de que sus aguas no tienen fondo.

Su nombre autóctono significa «Peña de aguas y alacranes» o «piedras en la laguna de los escorpiones», pero su fama va más allá de su toponimia. A su alrededor florece un rico folclore local que ha perdurado a lo largo de las décadas. Entre los relatos más compartidos destaca el de Secundino Guevara, un poblador de 60 años registrado en crónicas periodísticas de 1995, quien aseguraba que bajo el espejo de agua yace sumergido el antiguo asentamiento indígena «los managuas».

Según la tradición oral, el lugar se inundó repentinamente mientras el sacerdote oficiaba una misa, y los pobladores continúan habitando bajo las aguas. Hoy en día, estas fascinantes historias siguen vivas entre la comunidad, convirtiendo a la laguna en un enigma natural de la zona oriental.

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