
En un hecho inédito durante la Copa del Mundo 2026, la FIFA adaptó su protocolo habitual en los actos oficiales previos al partido del Grupo H entre Arabia Saudita y Uruguay, disputado en el Estadio de Miami. A diferencia de la ceremonia estándar, las banderas de ambas naciones no se colocaron sobre el césped, sino que los voluntarios las mantuvieron desplegadas en alto en todo momento.
La histórica decisión responde a una estricta norma cultural y religiosa de Arabia Saudita. Su bandera nacional lleva inscrita la Shahada, la declaración de fe islámica que reza: “No hay más dios que Alá y Mahoma es su mensajero”. Debido al carácter sagrado del texto, las leyes saudíes prohíben rigurosamente que el estandarte toque el suelo, el agua o cualquier superficie inferior, considerándolo una falta de respeto o blasfemia.
Para mantener la simetría y el equilibrio estético en el campo, la FIFA determinó que la bandera de Uruguay también se sostuviera en el aire. El encuentro deportivo finalizó con un empate 1-1. Ahora, la expectativa se traslada al próximo domingo 21 de junio en Atlanta, cuando Arabia Saudita enfrente a España, donde se prevé que se aplique la misma excepción protocolaria.