
Una serie de nuevos ataques perpetrados por las fuerzas rusas durante la noche cobró la vida de al menos siete personas en Ucrania. La ofensiva se registró apenas unas horas antes del esperado encuentro entre el mandatario estadounidense Donald Trump y el presidente ucraniano Volodimir Zelenski, programado en el marco de una cumbre de la OTAN en Turquía.
Poco después de la medianoche, una inusual falla en el sistema de alerta aérea alarmó a los residentes de Kiev, donde se escuchó una fuerte explosión antes de que sonaran las sirenas, seguida de más detonaciones. Los bombardeos con misiles causaron una víctima mortal en la capital e incendiaron varios almacenes. Asimismo, los ataques se extendieron a la región meridional de Mikolaiv, donde una madre y su hija fallecieron a causa de bombas guiadas, sumando otras cuatro muertes en las provincias de Járkov y Jersón.
Como respuesta, Ucrania lanzó ofensivas con drones en territorio ruso, provocando un fallecido en la región de Sarátov. Además, las fuerzas ucranianas intensificaron sus operaciones contra la “flota fantasma” de petroleros rusos en el mar Negro y el mar de Azov, logrando impactar un total de 21 embarcaciones en las últimas 72 horas.