
El presidente Nayib Bukele ha salido al paso de las críticas internacionales para desmentir lo que califica como “mentiras descaradas” respecto a la cultura del tatuaje en el país. Ante afirmaciones de medios y políticos extranjeros que aseguran que tatuarse es motivo de arresto, el mandatario aclaró que el tatuaje artístico no solo es legal, sino que es una práctica común y aceptada.
Bukele enfatizó que los salvadoreños lucen arte en mangas, cuello y rostro sin restricciones. De hecho, señaló que los estudios de tatuajes operan hoy con mayor libertad, al no estar sujetos a las extorsiones de grupos criminales que marcaron décadas anteriores. La distinción clave reside en la apología del crimen: lo que la ley prohíbe estrictamente son los símbolos vinculados a pandillas, una medida que se extiende a paredes, medios y espacios públicos.
Para contextualizar estas restricciones, el presidente comparó la normativa con la prohibición de la simbología nazi en Europa. Según su argumento, así como el continente europeo restringe ciertos símbolos para evitar el retorno de pasados violentos, El Salvador aplica el mismo principio para garantizar la paz actual. Con esto, el gobierno busca separar el arte legítimo de los códigos visuales que representaron terror para la población.
It’s interesting to see how so many media outlets, politicians, and representatives of international NGOs lie so blatantly about El Salvador.
— Nayib Bukele (@nayibbukele) April 27, 2026
Anyone who has visited our country knows that tattoos are not only allowed, but very common. Many Salvadorans have them, even in highly… pic.twitter.com/rtgFAWtqbG