

El Club Deportivo Águila atraviesa una tormenta que trasciende lo deportivo. Rigoberto Ortiz, presidente de la institución, ha encendido la polémica al cuestionar abiertamente el compromiso de la afición migueleña. En declaraciones a Tribuna Sports, Ortiz fue tajante al señalar la baja asistencia al estadio: “Dicen que son aguiluchos a muerte, pero no llegan; eso no es amar al equipo”.
Esta fricción con la hinchada ocurre en un contexto de vulnerabilidad económica y rendimiento irregular tras 13 jornadas del Clausura. El dirigente reconoció que el club tiene la necesidad financiera de alcanzar la final para sanear las cuentas, agravadas por el incumplimiento de algunos patrocinadores. Ante la falta de identidad en la cancha, Ortiz no descarta “medidas radicales” o una “barrida” en el plantel si los resultados no dan un giro inmediato.
Decisiones clave en el horizonte
Para medir el respaldo real de su gente, la directiva confirmó que el Clásico Nacional ante FAS se jugará en San Miguel. Será una prueba de fuego para una afición que se opuso a trasladar partidos a San Salvador, pero que ahora debe responder en las gradas.
Pese a la crisis, el club apuesta por la modernización tecnológica, implementando sistemas GPS para evaluar el rendimiento físico de los jugadores, buscando profesionalizar una estructura que hoy se siente bajo máxima presión.