
Una feroz tormenta que ha azotado a Grecia durante los últimos tres días cobró su primera víctima este jueves. Según informes del departamento de bomberos, un hombre de aproximadamente 50 años fue hallado sin vida bajo un vehículo en Nea Makri, una zona rural ubicada al noreste de Atenas, tras ser sorprendido por vientos huracanados e inundaciones repentinas.
El impacto del fenómeno climático ha sido devastador en la zona metropolitana de la capital, donde los servicios de emergencia recibieron cerca de 500 llamadas de auxilio, incluyendo más de 30 operaciones de rescate críticas. Ante la magnitud del evento, las autoridades procedieron al cierre preventivo de escuelas y emitieron alertas máximas para la población.

Colapso en el transporte y pronóstico reservado
La movilidad en el país se encuentra prácticamente paralizada. La mayoría de los ferris, vitales para la conexión con las islas, permanecen confinados en los puertos, mientras que el tráfico aéreo también sufrió alteraciones; varios vuelos con destino a Creta debieron ser desviados debido a una densa tormenta de polvo africano que complicó la visibilidad.
El servicio meteorológico estatal (EMY) advirtió que el “tiempo severo” persistirá con lluvias intensas y posibles granizadas localizadas. Aunque se espera que la intensidad de la tormenta disminuya para el viernes, el gobierno mantiene el llamado a la precaución extrema ante la saturación de los suelos y el riesgo de nuevos desprendimientos.