
En un reciente acto organizado por la organización Turning Point USA en Phoenix, Arizona, el presidente Donald Trump aseguró que el cambio político en Cuba está más cerca que nunca. Ante una audiencia entusiasta, el mandatario afirmó que “muy pronto” la isla experimentará lo que él denomina como un “nuevo amanecer”, marcando el fin de un periodo de siete décadas de espera para el pueblo cubano.
Tras abordar los recientes operativos militares y de inteligencia contra Irán, Trump conectó estratégicamente ambos escenarios internacionales. El presidente sugirió que la actual fortaleza de su administración servirá de catalizador para resolver la situación en el Caribe: “Vamos a ayudarlos con el tema de Cuba”, sentenció con determinación.
Durante su intervención, el mandatario hizo especial énfasis en la comunidad de exiliados:
“Contamos con muchísimos y extraordinarios cubanoamericanos… personas que fueron tratadas con brutalidad, cuyas familias fueron asesinadas y víctimas de atrocidades; observen lo que sucederá bajo esta nueva etapa”.
Trump, quien ha calificado recientemente a la nación caribeña como una estructura en “picada”, parece haber situado a Cuba en el centro de su agenda de política exterior tras los eventos en el Medio Oriente, prometiendo un giro drástico en la relación con La Habana.