
Uruguay marcó un hito histórico en América Latina al concretar este viernes el primer procedimiento de eutanasia legal, tras la reciente entrada en vigor de la reglamentación y el protocolo sanitario previstos en la “Ley de Muerte Digna”, aprobada por el Parlamento. Con esta aplicación, el país se consolida oficialmente como pionero en la región en legalizar la muerte asistida bajo estrictas condiciones médicas.
La normativa ampara a toda persona mayor de edad, psíquicamente apta, que curse la etapa terminal de una patología incurable o que sufra dolores insoportables con un grave deterioro de su calidad de vida. Según el protocolo, el proceso requiere la aprobación de dos profesionales médicos independientes; en caso de discrepancia, una junta médica evalúa la situación final. Además, el paciente tiene el derecho de revertir su decisión en cualquier momento del proceso.
El impulsor de la norma, Federico Preve, calificó el suceso como un “día simbólico muy importante”, destacando que la persona pudo fallecer según sus propias convicciones. A pesar de los cuestionamientos de sectores conservadores, Uruguay ratifica su rumbo laico sumando este derecho a regulaciones previas como el aborto y el matrimonio igualitario, integrando ahora una exclusiva lista de once países a nivel mundial que legalizan la muerte asistida.