
Una ofensiva aérea masiva perpetrada por Ucrania logró atacar con éxito la Refinería de Petróleo de Moscú en Kapotnia, provocando grandes explosiones y múltiples incendios en la planta. Esta infraestructura estratégica, perteneciente a Gazprom Neft y ubicada a solo 15 kilómetros del Kremlin, es vital para la capital rusa, ya que abastece casi el 40 % de su combustible. Las grabaciones en redes sociales confirmaron el impacto que hizo volar la tapa de un tanque de almacenamiento a más de 30 metros de altura.
Este representa el segundo golpe de la semana contra la instalación, superando por completo los sistemas de defensa rusos. El mando militar en Kiev identificó al menos cinco incendios simultáneos que afectaron depósitos de crudo y unidades de procesamiento. Debido a los densos nubarrones de humo negro, el espacio aéreo fue cerrado temporalmente, afectando cientos de vuelos en los cuatro aeropuertos principales de Moscú.
El Ministerio de Defensa ruso calificó la operación como una de las mayores ofensivas con drones de la guerra, interceptando más de 550 aparatos en el país. El presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, reivindicó el bombardeo como una respuesta justa que busca estrangular los ingresos por hidrocarburos del Kremlin y debilitar su financiamiento militar.